La vida transcurría aquí. Podemos hacer un ejercicio de imaginación: 

¿Qué vemos?
La luz entra por la ventana, las maquinas bien colocadas, las hermanas sentadas en cada una de ellas, las telas, tal vez Bonifacia pasando entre ellas y mirando detenidamente el trabajo que realizan o dando algún abrazo de ánimo. 

¿Qué oímos?
Las maquinas mientras las hermanas cosen, quizá una de ellas lee para las demás algún pasaje evangélico o juntas están rezando… 

¿Y si pudiéramos tocar?
La madera de las mesas, el metal frío de las maquinas, las telas y sus diferentes texturas… ¡Qué taller tan diferente a lo que imaginábamos! A los gigantescos que, sabemos, existieron en las grandes ciudades en esa época y más aún, a los que actualmente vemos en la televisión o en internet. 

Pero no es solo el tamaño, sino por los pequeños detalles, por lo cotidiano, por el orar y trabajar, eso es lo que consiguieron en aquellos primeros talleres hace ya tantos años, pero…

¿qué paso después?

Colegio Sagrada Familia – Alicante

Pastoral